Si es tu primer viaje a Europa desde México es normal sentirte abrumado: muchas ciudades, horarios diferentes, conexiones de vuelo y tipos de hospedaje. La buena noticia es que, con una buena planeación, puedes evitar la mayoría de los problemas típicos.
Lo primero es definir cuántos días tienes y qué tipo de viaje quieres: turístico clásico (París-Roma-Madrid), algo más relajado (pocas ciudades, más tiempo en cada una) o un viaje temático (historia, museos, gastronomía, etc.). Tratar de ver 'todo Europa' en un solo viaje es la receta perfecta para cansarte y no disfrutar.
En cuanto a vuelos, normalmente saldrás de CDMX, Guadalajara o Monterrey con una o dos conexiones. Vale la pena revisar con calma los horarios de llegada y salida, especialmente si haces conexión en Estados Unidos (por temas de migración) o en Europa (por tiempos cortos entre vuelos).
Sobre el dinero, lo ideal es combinar: algo de efectivo en euros para gastos pequeños, tarjetas de débito o crédito sin tantas comisiones internacionales y, si es posible, avisar a tu banco que viajarás para evitar bloqueos inesperados.
Respecto al clima, lleva capas: una buena chamarra o abrigo, pero también ropa cómoda para caminar. En muchas ciudades europeas se camina muchísimo más que en México, así que un par de buenos tenis vale más que varios cambios de ropa formal.
Si reservas un paquete con una agencia, revisa bien qué incluye: traslados aeropuerto-hotel, desayunos, algunas excursiones y seguro de viaje. Un seguro médico internacional es algo que parece opcional... hasta que se necesita.
Finalmente, recuerda que no tienes que resolver todo solo. Una agencia que te acompañe antes, durante y después del viaje puede ayudarte a evitar errores caros y a resolver imprevistos que, aunque no son lo que deseamos, a veces pasan.



